sábado, 5 de marzo de 2011

“CUAL BANDADA DE PALOMAS…”

Por: Dionicio Mantilla León
Cual bandada de palomas que regresan al vergel, ya volvemos a la escuela anhelantes del saber…”Al son de esta clásica canción escolar millones de alumnos y alumnas el primero de marzo regresaron a las aulas en todo el territorio nacional. Imbuidos de alegría e ilusión los niños y jóvenes de nuestra Patria llegaron a los templos del saber a nutrirse de la sabiduría, habilidades y destrezas que sus maestros y maestras les habrán de prodigar a lo largo de 10 meses de labor educativa en este nuevo año colmado de esperanzas.
Comienza el año escolar y con ello las preocupaciones de los padres de familia para agenciarse del dinero suficiente para la adquisición del uniforme y los útiles escolares de sus hijos. Comienza el año escolar y muchos padres de familia se quedan con la amargura de no poder matricular a sus hijos por no haber tenido para pagar los derechos de APAFA que para el primer grado de Secundaria muchas veces llega a los 150 soles, y esto, pese a la tan decantada gratuidad de la enseñanza. Comienza un nuevo año escolar y se da inicio, también, al suplicio de los más de 120,000 maestros desocupados por aprobar una evaluación organizada por el Ministerio de Educación para lograr una plaza docente para nombramiento o para contrato, aunque este año increiblemente ha sido al revés. Y decimos suplicio por cuanto dichas benditas evaluaciones son temerariamente engorrosas y carentes de garantía y seguridad porque siempre se filtran las respuestas.
Se da inicio a un nuevo año escolar y con ello a los afanes de los directores de instituciones educativas de poner operativos los locales, mobiliario e implementación pedagógica. Así también, la angustia de no contar con la seguridad de gozar, durante el año, con los elementales servicios de agua potable, fluído eléctrico y las facilidades pedagógicas pertinentes debido al permanente incumplimiento del respectivo pago por parte del Estado. El presente año se da comienzo con la particularidad de ser un año electoral y por ende signado por numerosas ofertas para el sector educación: realistas unas  y demagógicas otras. Nunca como en esta ocasión nuestros políticos  reconocen la valía de la educación, pero ninguno se atreve a plantear propuestas realmente sustantivas y que signifiquen un cambio radical del actual sistema educativo peruano. Todas, no pasan de ser propuestas tangenciales y puntuales.
Pese a ello, en la mesa de la responsabilidad estatal - del que se desea desligar con la municipalización - figuran para su ejecución trascendentes trabajos realizados por prestigiosas instituciones de investigación y análisis educativo como el Concejo Nacional de la Educación, el Foro Educativo y el Acuerdo Nacional de Educación, una serie de propuestas que deben ser ejecutadas, pero que lamentablemente permanecen aún no son tomadas en cuenta por los diversos gobiernos de turno.
La educación, para adquirir sus fines trascendentes debe estar orientada a crear un sistema que exalte fundamentalmente la formación integral  y dignidad del ser humano a través de la internalización y práctica de los valores morales; que se oriente hacia el trabajo, considerado como medio de lograr la plena realización del hombre. Asimismo, que inculque y enriquezca los sentimientos democráticos, patrióticos y el interés nacional; que promueva la investigación científica, tecnológica y fomente la producción y desarrollo nacional en un clima de paz y justicia social. Una educación que forme seres de horizonte amplio que no se queden constreñidos en el reducido margen del individualismo egoísta, sino mire solidariamente hacia la cobertura del interés familiar, comunal, nacional y mundial.
Urge crear políticas educativas que jamás cometan el craso error de convertir al educando en el “convidado de piedra”, sin voz ni voto, sino más bien que lo ubiquen en el sitial preferencial que le corresponde como sujeto esencial de la educación. Cuando esto ocurra nuevamente veremos brillar los caminos de nuestros pueblos con la presencia inocente y esperanzadora de nuestros niños y niñas que como tiernas avecillas y mirando al sol de la ilusión entonen a viva voz:”Cual bandada de palomas que regresan al vergel, ya volvemos a la escuela anhelantes del saber…”

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